Estilo de vida

Hábitos que marcan la diferencia

Pequeños cambios sostenibles en el día a día contribuyen a un mejor bienestar cardiovascular general.

Actividad física regular

La actividad física moderada y regular es uno de los hábitos más documentados en relación con la salud cardiovascular. Las guías internacionales de salud recomiendan al menos 150 minutos de actividad aeróbica de intensidad moderada por semana para adultos.

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Caminata diaria

30 minutos de caminata a paso rápido contribuyen al bienestar cardiovascular sin requerir equipos especiales.

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Ciclismo o natación

Actividades de bajo impacto articular ideales para personas adultas que buscan actividad aeróbica constante.

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Yoga y stretching

Complementan la actividad aeróbica y apoyan el manejo del estrés, factor asociado a la variación de la presión arterial.

Recomendación por semana

Actividad aeróbica moderada 150 min
Actividad aeróbica intensa 75 min
Ejercicio de fuerza 2 sesiones

Referencia: OMS Directrices sobre actividad física 2020. Consultar con médico antes de iniciar cualquier programa.

Alimentación consciente

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Dieta DASH

El patrón dietético DASH (Dietary Approaches to Stop Hypertension) incluye abundantes frutas, verduras, lácteos bajos en grasa y granos enteros. Es reconocido por las autoridades de salud.

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Reducción de sodio

Limitar la sal añadida, revisar etiquetas de alimentos procesados y preferir condimentos naturales como hierbas y especias son estrategias prácticas recomendadas.

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Hidratación adecuada

Consumir suficiente agua durante el día es parte de un estilo de vida saludable. Se recomienda limitar bebidas azucaradas y el consumo de alcohol.

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Evitar el tabaco

El consumo de tabaco es un factor de riesgo cardiovascular reconocido. Hay programas de apoyo para dejar de fumar disponibles en el IMSS e ISSSTE.

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Sueño reparador

Dormir entre 7 y 9 horas por noche se asocia con mejor salud general. El sueño insuficiente puede influir en múltiples indicadores de salud.

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Manejo del estrés

Prácticas como meditación, respiración consciente o actividades recreativas contribuyen al bienestar mental y pueden influir positivamente en la salud cardiovascular.

El cambio es gradual

No es necesario hacer todo a la vez. Pequeños pasos sostenibles son más efectivos que cambios drásticos que no se mantienen en el tiempo. Habla con tu médico para crear un plan personalizado.

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