Estilo de vida
Pequeños cambios sostenibles en el día a día contribuyen a un mejor bienestar cardiovascular general.
La actividad física moderada y regular es uno de los hábitos más documentados en relación con la salud cardiovascular. Las guías internacionales de salud recomiendan al menos 150 minutos de actividad aeróbica de intensidad moderada por semana para adultos.
30 minutos de caminata a paso rápido contribuyen al bienestar cardiovascular sin requerir equipos especiales.
Actividades de bajo impacto articular ideales para personas adultas que buscan actividad aeróbica constante.
Complementan la actividad aeróbica y apoyan el manejo del estrés, factor asociado a la variación de la presión arterial.
Referencia: OMS Directrices sobre actividad física 2020. Consultar con médico antes de iniciar cualquier programa.
El patrón dietético DASH (Dietary Approaches to Stop Hypertension) incluye abundantes frutas, verduras, lácteos bajos en grasa y granos enteros. Es reconocido por las autoridades de salud.
Limitar la sal añadida, revisar etiquetas de alimentos procesados y preferir condimentos naturales como hierbas y especias son estrategias prácticas recomendadas.
Consumir suficiente agua durante el día es parte de un estilo de vida saludable. Se recomienda limitar bebidas azucaradas y el consumo de alcohol.
El consumo de tabaco es un factor de riesgo cardiovascular reconocido. Hay programas de apoyo para dejar de fumar disponibles en el IMSS e ISSSTE.
Dormir entre 7 y 9 horas por noche se asocia con mejor salud general. El sueño insuficiente puede influir en múltiples indicadores de salud.
Prácticas como meditación, respiración consciente o actividades recreativas contribuyen al bienestar mental y pueden influir positivamente en la salud cardiovascular.
No es necesario hacer todo a la vez. Pequeños pasos sostenibles son más efectivos que cambios drásticos que no se mantienen en el tiempo. Habla con tu médico para crear un plan personalizado.
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